viernes, 27 de noviembre de 2009


Las sustancias radiactivas que emiten las industrias, instalaciones médicas, plantas eléctricas nucleares, etc, también son un gran peligro ambiental y sobre todo para la salud porque provoca severas enfermedades como el cáncer, lo cual deja entrever la gravedad del asunto.
La emisión de gases de efecto invernadero han provocado que las temperaturas aumenten y se dice que éstas subirán entre 1.4 y 5.8 grados entre 1990 y 2100 provocando más deshielo, más fenómenos naturales (huracanes, tsunamis, ciclones, etc) y como consecuencia directa el aumento del nivel del mar.
Lo anterior se ha notado desde hace tiempo ya que los estudios sobre el clima han revelado estos datos y nosotros seguimos sin hacer nada para cambiarlo y son pocas las naciones que aplican medidas para ya no contribuir más al problema.
Cada vez más urbes sustituyen a los campos donde antes crecían prósperos frutos, la ciudad utiliza tanta energía y tantas contaminantes que no lo podemos imaginar y lo peor es que no es materia orgánica la que transmitimos, no se reintegra a la naturaleza perjudicándola aún más.
Al inicio de los tiempo el humano vivía en perfecta armonía con el ambiente pero desde que empezó a usar la industria, maquinarias, un sinfín de tecnologías, este equilibrio se rompió y las consecuencias son: más índice de enfermedades, baja de las defensas del sistema inmunológico, aparición de nuevos padecimientos, daños a la capa de ozono, destrucción de hábitats y en general, cambios bruscos en todo el mundo.
Pues bien, nosotros somos los responsables de estos cambios entonces también debemos ser responsables con el problema, acatar reglas para una solución, sabemos cómo cuidar el ambiente pero… ¿lo hacemos? Necesitamos una gran conciencia ecológica y saber que debemos aplicar soluciones para el problema que la contaminación nos representa hoy en día.

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