Con el paso del tiempo, la población ha acelerado su crecimiento de manera desmesurada y asimismo, los recursos que usamos para satisfacer nuestras necesidades también se requieren en mayor cantidad y esto nos lleva a explotar la tierra, el agua, las plantas, animales y todo lo que nos rodea en la naturaleza.
Desafortunadamente, el humano no ha entendido que debemos cuidar estos recursos y no sobre explotarlos desmedidamente.
Hoy día, nuestros recursos están muy degradados y el único camino que queda es extremar las medidas para no terminar con la naturaleza y generar un futuro lleno de los beneficios que nos brindan los recursos, tanto renovables como no renovables.
Un ejemplo del gran daño que se causa a la naturaleza es la erosión del suelo, este elemento requiere miles de años para su formación, su erosión sucede cuando el recubrimiento del suelo es removido, exponiendo así el suelo a los efectos del viento y la lluvia.
La tal de árboles también representa un gran problema, los árboles protegen el suelo de la erosión. Cuando se talan, el suelo productivo en el que crecieron puede ser fácilmente erosionado.
Así, se daña la tierra quitándole productividad, fertilidad y afectando toda la flora y fauna que hay en el lugar pero también afectándonos a nosotros.
Ahora bien, el agua, se está contaminando provocando su agotamiento, el aire ha sido contaminado a tal punto de crear fenómenos irreversibles como el calentamiento global, el efecto invernadero, las lluvias ácidas y los agujeros en la capa de ozono.
El mundo moderno quiere crecer cada vez más, usar más recursos para más comodidades y parece que el patrón seguirá igual, entonces, en los próximos años la humanidad tendrá que afrontar la pérdida de estos recursos.
En la actualidad, la energía que hoy usamos depende en un 35% del petróleo, un 22% del gas y en un 24% del carbón. Dependemos fundamentalmente de recursos no renovables, de alto contenido de residuos nocivos para el ambiente y que se están agotando aceleradamente.
Las proyecciones del consumo mundial de energía, al parecer no van a cambiar mucho en los próximos 20 años, se pronostica una dependencia aún mayor a la energía proveniente de los hidrocarburos, en el futuro cercano, a pesar de los grandes avances que se están dando en fuentes alternas. Por lo que si nos falla antes de tiempo el principal suministro de energía es probable que nos enfrentemos a una realidad totalmente diferente a la que hoy gozamos.
Desafortunadamente, el humano no ha entendido que debemos cuidar estos recursos y no sobre explotarlos desmedidamente.
Hoy día, nuestros recursos están muy degradados y el único camino que queda es extremar las medidas para no terminar con la naturaleza y generar un futuro lleno de los beneficios que nos brindan los recursos, tanto renovables como no renovables.
Un ejemplo del gran daño que se causa a la naturaleza es la erosión del suelo, este elemento requiere miles de años para su formación, su erosión sucede cuando el recubrimiento del suelo es removido, exponiendo así el suelo a los efectos del viento y la lluvia.
La tal de árboles también representa un gran problema, los árboles protegen el suelo de la erosión. Cuando se talan, el suelo productivo en el que crecieron puede ser fácilmente erosionado.
Así, se daña la tierra quitándole productividad, fertilidad y afectando toda la flora y fauna que hay en el lugar pero también afectándonos a nosotros.
Ahora bien, el agua, se está contaminando provocando su agotamiento, el aire ha sido contaminado a tal punto de crear fenómenos irreversibles como el calentamiento global, el efecto invernadero, las lluvias ácidas y los agujeros en la capa de ozono.
El mundo moderno quiere crecer cada vez más, usar más recursos para más comodidades y parece que el patrón seguirá igual, entonces, en los próximos años la humanidad tendrá que afrontar la pérdida de estos recursos.
En la actualidad, la energía que hoy usamos depende en un 35% del petróleo, un 22% del gas y en un 24% del carbón. Dependemos fundamentalmente de recursos no renovables, de alto contenido de residuos nocivos para el ambiente y que se están agotando aceleradamente.
Las proyecciones del consumo mundial de energía, al parecer no van a cambiar mucho en los próximos 20 años, se pronostica una dependencia aún mayor a la energía proveniente de los hidrocarburos, en el futuro cercano, a pesar de los grandes avances que se están dando en fuentes alternas. Por lo que si nos falla antes de tiempo el principal suministro de energía es probable que nos enfrentemos a una realidad totalmente diferente a la que hoy gozamos.

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